viernes, 18 de junio de 2010

El guajacón cubano: ¡ese caballón!

Según estudio científico que dio a conocer la BBC esta semana, la facilidad reproductiva de los guppys es inversamente proporcional a su belleza. Para los científicos, la energía que ellos (los guppys) invierten en la esperma vital para la reproducción de la especie limita su apariencia. El hecho no le importará jamás a los guppys, porque nadie podrá hacérselo entender y, mientras tanto, seguirán gozando el sexo mientras transforman la circunstancia más difícil (un charquito entre el lodo bajo el sol del mediodía) en un verdadero “relajo”.

El guppy, para quien no lo ha visto, es un pececillo de torpe colorido y escasa vistosidad que se ordena dentro de los Cyprinodontiformes, diminutos animalitos de agua dulce destacados por su aleta radial. Junto a ellos, un montón de parientes cercanos a nosotros corren la misma suerte-desgracia: feos, pero potentes. Y no dudará usted que, en estos trajines, muchos dirán al camarero: “Por favor, ponga la belleza a un lado… que la muchacha me espera”. A la muchacha no le importa que sea feo quien la invita, o no le importaba. Pero esto no es un tratado sobre relaciones de parejas, sino un acercamiento al Guppy.

El guppy, para más información, es, como sugería, primo del guajacón, ¡y ese si llega a ser verdaderamente feo! o, mejor: pasa por no tener atractivo alguno. Totalmente subvalorado y vilipendiado por el cubano, el guajacón bien podría ser nuestro Pez Nacional. Lo descubrió al mundo letrado el célebre Felipe Poey, aunque nadie podría precisar cuándo inundaron ríos, charcos, zanjas en una especie de fiesta vulgar. Basta un poquito de agua para que ranacuajos y guajacones nade libres de responsabilidad y urgidos de hacer vida social.

Miles de años sobreviviendo en la dura geografía cubana, viendo secarse los charcos en los cuales crece, moviéndose de un sitio al otro porque las calandracas aparecen aquí, pero -tantos como son ellos, y tan voraces- no demoran en terminarse, le ha ganado al pez cubano de agua dulce una dura invisibilidad. Como si el guajacón no representara la raza que por siglos habita estás tierras azotadas por variados males: ciclones infernales, feroces sequías, inconvenientes vecinos (nada más feo hay en el lodazal que la rana), y esa manía del más habilidoso de hacer con él lo que le venga en ganas.

Fácil de atrapar (¡son tantos!), basta con meter una red al agua y saldrá colmada de decenas de ellos. Luego, los “Mosquitos”, que es como los cubanos denominamos a los inspectores de Salud Pública los meten en una lata con asa y los reparten por toda la sociedad. Los Mosquitos, contraproducentemente, lo hacen para eliminar a los mosquitos, o sea: para que los guajacones con su hambre ancestral, la misma ansiedad ambulante que padecen muchos cubanos, devoren las larvas antes que cojan vuelo, como se dice.

Dada su rápida reproducción, lo usan otros de alimento para especies más elegantes, aristocráticas en la pecera: guramis, escalaris, tetras… Así, el resistente y abnegado guajacón cubano se convierte en energía que hace mover el cuerpo de un pez extranjero y vistoso, pero, con este estudio pienso: ¿de qué le sirve ser vistoso si no es capaz de reproducirse con tanta eficacia? ¿De qué le sirve si cuando debió decir “ponga la belleza a un lado”, su vanidad le hizo pedir doble?

La naturaleza recompensa a las especies como sabemos muy bien. Esa inteligencia evolutiva ha hecho del guajacón, y por supuesto de su primo el guppy, un verdadero semental. Pero, mire usted la suerte del cubano: el estudio se hace tomando como referencia a los guppy que, en definitiva, ni tan feos son. Tienen sus colorcitos, viven como Carmelina en las peceras del mundo. Y para colmo le llaman feo. Como cantó Pacho Alonso, también de los menos agraciados, pero potente de voz: que me digan feo en cuanto me vean, si la dicha del que no es bonito todos la desean…. Así deberá decir, con socarronería y tranquilidad, el guajacón desde su charca.

foto: aunque quise colocar guajacones, aún no encuentro la imagen adecuada. mientras aquí unos ejemplos de Cyprinodontiformes.